miércoles, 22 de junio de 2022
miércoles, 10 de julio de 2019
jueves, 24 de abril de 2008
YOYI KANEMATZU,EL JAPONES QUE MAS SABIA DE TANGOS
Por esos avatares que tiene la vida, habiendo sido funcionario de prensa del Gobierno, por intermedio de otro gran amigo y maestro Don Enrique Cadícamo, conocí a este enorme japones, dueño de una gentileza, simpatía y desinterés jamás visto.-Era, como todos los japoneses de edad indefinida, pero debía tener
muchos años, aunque no se les notaran.Hablaba perfectamente el castellano y hasta expresaba a veces alguna frases arrabaleras, que conocía por su gran afición a nuestra música.-
Era correctisímo en su amistad y en sus procederes y en las largas charlas que manteniamos, me contó muchas cosas de su vida antes de la guerra y durante ella, en la que a raiz de un bombardeo, perdió su casa, y lo que mas lamentaba era su colección de tangos editados en discos de pasta y partituras escritas por viejos letristas porteños.-
Finalizada la guerra comenzó tratar de reconstruir esa esa colección, y a través de sus viajes por el mundo fue adquidiriendo todo lo que el mercado de viejo, podía ofrecerle, y así fue que siguió acopiando discos y letras, que coleccionaba ordenada y meticulosamente con rigor casi científico.-
Contaba que una vez finalizada la guerra, estando Yoyi, en un puerto del Japón, vió entrar a un buque argentino que venía cargado de alimentos para su país, y lo que los emocionó a todos los que estaban mirando el atraque, el hecho que al lado de la bandera argentina, se hallaba enarbolada la bandera de Japon, y no la norteamericana, a pesar de que el pais estaba ocupado por los EE:UU, el capitán del buque se aferró a las leyes internacionales que indicaban que se debe enarbolar la bandera del pais, en que se arriba.-
Su pasión se mantuvo durante toda su vida, y recibía y algunas veces albergaba en su casa a músicos y cantores argentinos , que llegaban al Japon, en los tiempos que el tango se había impuesto en todo el mundo, y en ese país muy profundamente.-
Un día recibo un llamado telefónico de Yoyi, invitándome a un cocktail en su casa, pues sus amigos lo querían despedir, pues a los pocos días salía de viaje a Europa, le contesté que con todo gusto iría.-
El día indicado fuí a hasta el piso que Yoyi tenia en la avenida Las Heras y Callao, y al entrar al living lo primero que me sorprendió era un oleo, finamente enmarcado y con una lampara que lo iluminaba para destacarlos aún mas, de Carlos Gardel donde lucía su famosa sonrisa.-
Se encontraban varios amigos de Yoyi, argentinos y japoneses y entre ellos habia uno que se destacaba por su altura, que no es lo común en esa raza, que no hablaba español, así que tuvimos que mantener el dialogo en ingls.-
Tambien le gustaba del tango, pero todavía no habia aprendido a bailarlo, cosa que pensaba comenzar muy pronto.-
No habiamos hablado de nuestras profesiones, así qu realmente yo no sabía quien era.-
En un momento dado, el se alejó para ir a saludar a un compatriota que había llegado, y entonces se me acercó uno de los presentes y me dijo-"¿sabe con quien estaba Ud, hablando?" No-le respondí, pero me parece una persona muy agradable"-"Si lo es-respondió-.-se trata del embajador del Japon en Argentina"
Le agradecí el dato, y la reunión sigiuió una rato más, hasta que llegó el momento que deseaba retirarme, cuando Yoyi se me acercó y me dijo de ninguna manera me podia ir, porque iban a cierto lugar a escuchar tango, varias de las personas que asistían al cocktail y quería que yo fuera de la partida,.
No podía oponerme y así fue que dos o tres autos, entre ellos el del embajador nos llevaron a un reducto tanguero situado en la calle La Rioja, donde cuando entramos fuimos recibidos como viejos conocidos.Me dí cuenta que los amigos de Yoyi y el mismo, eran visitantes frecuentes en ese local.-
Armaron una larga mesa donde nos ubicamos, se sirvió champagne y los bailarines salieron a bailar, tango por supuesto.-
Sentado a mi lado se hallaba un importante hombre de negocios, muy amigo de Yoyi, y nos pusimos a charlar, había pasado ya un rato, cuando comienzo a mirar a nuestros acompañantes, que algunos habian salido a bailar, pero al embajador no lo vi, ni sentado, ni en la pista.-
Le pregunté a mi acompañante si lo habia visto, y me contestó negativamente, le dije entonces que era necesario ubicarlo, porque había venido con nosotros y sería muy engorroso que le hubiera pasado algo desagradable, máxime teniendo cuenta quien era y lo que representaba.-
Así lo entendió este señor y nos levantamos a tratar de ubicarlo, sin conseguirlo, lo hice partícipe a Yoyi de mis temores, y el buen japonés, me dijo que no me preocupara y tomándome del brazo me acompañó hasta un extremo del salon, donde descendiendo una escalera, habia otro espacio, que se enseñaba a bailar, y allí estaba el embajador, tratando de dar sus primeros pasos tangueros.-
Logicamente la persona que le estaba enseñando , como así tambien los responsables del lugar, nunca supieron que el embajador de esa potencia, estuvo tratando de aprender a bailar la danza que aman.-
Hace pocos años me enteré del fallecimiento del buen Yoyi, allá en su amado Japon, lamento aún hoy su muerte, pues con el se fué un exponente de la educación , honoralilidad y la hombría de bien de un caballero del Imperio del Sol Naciente.-
Barquero abril del 2008
muchos años, aunque no se les notaran.Hablaba perfectamente el castellano y hasta expresaba a veces alguna frases arrabaleras, que conocía por su gran afición a nuestra música.-Era correctisímo en su amistad y en sus procederes y en las largas charlas que manteniamos, me contó muchas cosas de su vida antes de la guerra y durante ella, en la que a raiz de un bombardeo, perdió su casa, y lo que mas lamentaba era su colección de tangos editados en discos de pasta y partituras escritas por viejos letristas porteños.-
Finalizada la guerra comenzó tratar de reconstruir esa esa colección, y a través de sus viajes por el mundo fue adquidiriendo todo lo que el mercado de viejo, podía ofrecerle, y así fue que siguió acopiando discos y letras, que coleccionaba ordenada y meticulosamente con rigor casi científico.-
Contaba que una vez finalizada la guerra, estando Yoyi, en un puerto del Japón, vió entrar a un buque argentino que venía cargado de alimentos para su país, y lo que los emocionó a todos los que estaban mirando el atraque, el hecho que al lado de la bandera argentina, se hallaba enarbolada la bandera de Japon, y no la norteamericana, a pesar de que el pais estaba ocupado por los EE:UU, el capitán del buque se aferró a las leyes internacionales que indicaban que se debe enarbolar la bandera del pais, en que se arriba.-
Su pasión se mantuvo durante toda su vida, y recibía y algunas veces albergaba en su casa a músicos y cantores argentinos , que llegaban al Japon, en los tiempos que el tango se había impuesto en todo el mundo, y en ese país muy profundamente.-
Un día recibo un llamado telefónico de Yoyi, invitándome a un cocktail en su casa, pues sus amigos lo querían despedir, pues a los pocos días salía de viaje a Europa, le contesté que con todo gusto iría.-
El día indicado fuí a hasta el piso que Yoyi tenia en la avenida Las Heras y Callao, y al entrar al living lo primero que me sorprendió era un oleo, finamente enmarcado y con una lampara que lo iluminaba para destacarlos aún mas, de Carlos Gardel donde lucía su famosa sonrisa.-
Se encontraban varios amigos de Yoyi, argentinos y japoneses y entre ellos habia uno que se destacaba por su altura, que no es lo común en esa raza, que no hablaba español, así que tuvimos que mantener el dialogo en ingls.-
Tambien le gustaba del tango, pero todavía no habia aprendido a bailarlo, cosa que pensaba comenzar muy pronto.-
No habiamos hablado de nuestras profesiones, así qu realmente yo no sabía quien era.-
En un momento dado, el se alejó para ir a saludar a un compatriota que había llegado, y entonces se me acercó uno de los presentes y me dijo-"¿sabe con quien estaba Ud, hablando?" No-le respondí, pero me parece una persona muy agradable"-"Si lo es-respondió-.-se trata del embajador del Japon en Argentina"
Le agradecí el dato, y la reunión sigiuió una rato más, hasta que llegó el momento que deseaba retirarme, cuando Yoyi se me acercó y me dijo de ninguna manera me podia ir, porque iban a cierto lugar a escuchar tango, varias de las personas que asistían al cocktail y quería que yo fuera de la partida,.
No podía oponerme y así fue que dos o tres autos, entre ellos el del embajador nos llevaron a un reducto tanguero situado en la calle La Rioja, donde cuando entramos fuimos recibidos como viejos conocidos.Me dí cuenta que los amigos de Yoyi y el mismo, eran visitantes frecuentes en ese local.-
Armaron una larga mesa donde nos ubicamos, se sirvió champagne y los bailarines salieron a bailar, tango por supuesto.-
Sentado a mi lado se hallaba un importante hombre de negocios, muy amigo de Yoyi, y nos pusimos a charlar, había pasado ya un rato, cuando comienzo a mirar a nuestros acompañantes, que algunos habian salido a bailar, pero al embajador no lo vi, ni sentado, ni en la pista.-
Le pregunté a mi acompañante si lo habia visto, y me contestó negativamente, le dije entonces que era necesario ubicarlo, porque había venido con nosotros y sería muy engorroso que le hubiera pasado algo desagradable, máxime teniendo cuenta quien era y lo que representaba.-
Así lo entendió este señor y nos levantamos a tratar de ubicarlo, sin conseguirlo, lo hice partícipe a Yoyi de mis temores, y el buen japonés, me dijo que no me preocupara y tomándome del brazo me acompañó hasta un extremo del salon, donde descendiendo una escalera, habia otro espacio, que se enseñaba a bailar, y allí estaba el embajador, tratando de dar sus primeros pasos tangueros.-
Logicamente la persona que le estaba enseñando , como así tambien los responsables del lugar, nunca supieron que el embajador de esa potencia, estuvo tratando de aprender a bailar la danza que aman.-
Hace pocos años me enteré del fallecimiento del buen Yoyi, allá en su amado Japon, lamento aún hoy su muerte, pues con el se fué un exponente de la educación , honoralilidad y la hombría de bien de un caballero del Imperio del Sol Naciente.-
Barquero abril del 2008
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